Lo prometido es deuda (una lista para Orvalle)

San Sebastián día 3: El aquelarre de De la Iglesia y el curandero de Dupeyron

Tercer día, con tres películas en Sección Oficial, ni más ni menos. El broche de oro, la fuerte, eran Las brujas de Zugarramurdi, un aquelarre disparatado y a ratos hilarante de un director con tanto carisma como falta de control. Dejo aquí la crítica.


La segunda película a concurso era Mon âme par toi guérie, una película de François Dupeyron, francesa por los cuatro costados que, con un ritmo lento y mucho diálogo, cuenta la historia de un señor que hereda de su madre la capacidad de curar. Eso dice la sinopsis y así empieza la película pero lo que cuenta en realidad Dupeyron es una serie de historias de personajes golpeados por la vida y que, más que los cuerpos, necesitan curar sus almas (de ahí el título). Aunque a la película le sobra metraje, reconozco que he entrado bien a la narración, seca pero humana, que hace Dupeyron. Después de tantas películas en las que la narración es inexistente y la evolución de los personajes brilla por su ausencia, se agradece encontrarte un nato contador de historias. De momento, es lo mejorcito que he visto en Sección Oficial, aunque confío que queden mejores cosas por ver.

La tercera película era Le week-end pero no la he visto, no por falta de ganas, sino porque es difícil cuadrar horarios en un festival que está masificado y donde para sacar una entrada en un pase de la tarde tienes que dedicar horas al comercio de extraperlo. Ayer lo hice por Miyazaki -o mejor lo hicieron por mi unos periodistas muy majos que además de trabajar mucho consiguen entradas- pero no lo iba a hacer -no lo podía hacer- por esta peli, así que me dejaron fuera... 

En Perlas se proyectaba hoy Fruitvale Station, una película americana premiada en Sundance, basada en un hecho real (la muerte de un joven negro víctima de un absurdo tiroteo). Los escasos 85 minutos que dura la película se dividen en una larga y poco interesante presentación del personaje y un poderoso clímax. La cinta, aunque no molesta demasiado, es muy poquita cosa. De esas de las que uno puede prescindir sin problemas.

También se proyectaba en Perlas Gloria, una película que ha recogido bastantes elogios y que personalmente me ha resultado insufrible. Premiosa, lenta, de argumento inane y con un personaje ante el que solo puedo sentir impaciencia o pena por su absoluta carencia de dignidad. Quizás es que me he tomado muy en serio la película, pero entre las brujas y Gloria, me quedo con las brujas.

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