San Sebastián, día 4: Gravity compensa con creces una Sección Oficial que no levanta cabeza

Hoy en Donosti hemos visto la mejor película del Festival: Gravity. Una auténtica maravilla que ha rodado Alfonso Cuarón. La película es visualmente apabullante pero su fuerza no reside ahí, que también, sino en una poderosa historia maravillosamente bien escrita. Un portento que probablemente pasará a la Historia. Aquí dejo un adelanto con la crítica en filasiete (la crítica entera -magnífica y eso que no la he escrito yo- la podéis leer en la revista).

El único problema de Gravity es que no va en Sección Oficial, así que no se llevará ningún premio, así que el Jurado tendrá que seguir deliberando si le da la Concha a una peli mala o se la da a otra peor...porque la Sección Oficial no levanta cabeza. Hoy hemos visto una película austriaca de esas que le hacen replantearse a uno si venir el año que viene a cubrir el Festival: lenta, aburrida, sin evolución. 122 minutos de tedio infinito. Se llama Oktober y cuenta la historia de dos hermanas y un padre que se muere y que tarda toda la película en morirse. La sinopsis dice que hay un secreto del pasado (y cuando dice eso significa siempre que hay alguien que no es hijo de quien supone: haced la prueba, yo acierto 90 de 100) pero sobre todo lo que hay es mucho tiempo muerto.

La segunda película era Caníbal, que a mí me ha dejado absolutamente fría... Lo que cuenta Caníbal es espeluznante pero lo hace de manera tan aséptica y gélida que me quedo igual. Os dejo la crítica.

En Zabaltegui se presentaba hoy El símbolo y el cuate, un documental sobre la gira por Hispanoamérica de Serrat y Sabina. Visualmente el documental es poca cosa pero los protagonistas tienen tanto carisma y son tan buenos músicos que suplen con creces. Solo por las confesiones de Sabina -el del bombín no soy yo, es el personaje- o la escena en la que el duo interpreta "Esos locos bajitos" en un hospital oncológico delante de niños enfermos con sus padres, merece la pena ver este documental. 

En Perlas, además de Gravity hoy hemos podido ver La postura del hijo, la cinta rumana que ganó en Berlín. No es mala, pero una cámara que se mueve durante 120 minutos es mucho movimiento. La película marea y deprime: ¿quién da más?

Lo dicho: Bendito Cuarón que nos ha hecho olvidar durante 90 minutos el mal cine que se puede llegar a ver en un Festival.

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