Visto en Málaga 2015: Los héroes del mal

La Sección Oficial del 18 Festival malagueño arrancaba con Los héroes del mal. Reconozco que, visto el trailer, que es lo que se suele hacer cuando planificas un Festival, no esperaba nada bueno de una película en la que tres chavales marginados hacen una especie de pacto para vivir al margen de las reglas, o mejor dicho, para optar por amargarle la vida al vecino. No hay bien ni mal, están ellos...y el mundo como enemigo. El trailer era regulero y todo apuntaba a una más del género "soy rebelde porque el mundo me hizo así". Digo que no esperaba nada bueno y miento porque la película está producida por Alex de la Iglesia y, al margen de que haya cosas de las que produce que me gusten más o menos, lo que está claro es que todos sus productos son solventes. No es de los que estampa su firma en cualquier cosa.
Y es lo que le pasa a Los héroes del mal, que -con sus defectos: es algo excesiva y reiterativa y sobra metraje- es una producción muy solvente. La historia, escrita y dirigida por el debutante Zoe Berriatúa, conecta con algunos elementos de la tragedia clásica (y cuando hablo de clásica estoy pensando en los griegos, ni más ni menos) que raramente encontramos en este tipo de películas (normalmente muy básicas). Los héroes del mal habla sobre todo de la libertad y de en qué podemos gastarla (y depende de en qué la gastemos pasan unas cosas u otras). Habla de la rabia, de la vulnerabilidad de no sentirse aceptado, de la venganza, del destino, de la amistad y del desengaño... Y habla con fuerza, con una exaltación que le va muy bien a un retrato adolescente y con una escritura muy por encima de la media (excepto en un par de escenas, curiosamente las de la iniciación a la violencia y al sexo, mucho más convencionales y que parecen estar escritas por otro). A este guion le acompañan unas magníficas interpretaciones del trío protagonista y una producción muy cuidada en la que se nota la mano de Alex de la Iglesia. Toda la producción parece estar dirigida a transformar una película de adolescentes enfadados en una fábula moral: las localizaciones -esa casa de okupas que parece un castillo fantástico-, la fotografía, la iluminación y especialmente una banda sonora clásica y épica que podría despegarse del conjunto y que, sin embargo, da una clave de lectura muy sugerente... Y muy marca "De la Iglesia"

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