En largo: A cambio de nada

Hace 9 años Daniel Guzmán (conocido por series como Aquí no hay quien viva y películas como Mia Sarah) colgó las botas de la actuación para emprender su trabajo como guionista y director. Ha sido un duro y largo trabajo: 7 años de escritura y 6 semanas de rodaje para dar a luz una historia muy personal “una historia que hablaba de parte de mi vida, de la adolescencia, de la amistad, de nuestros padres, de lo prohibido, de lo ilegal, de la calle… y de mi abuela”.

A cambio de nada cuenta la historia de Darío, un chaval de 16 años que, después de un conflicto familiar, está peleado con el mundo. Para salvarle del desastre estará su íntimo amigo y una anciana que conoce de manera casual… y providencial.

La cuasi-ópera prima de Daniel Guzmán es una película absolutamente autobiográfica que el actor ha escrito apoyado en sus recuerdos de la adolescencia: desde las localizaciones (El Rastro, el barrio de Aluche, el metro madrileño a las 2 de la mañana, el instituto María de Molina…) hasta los personajes. Uno de los papeles principales se lo ha reservado a Antonia Guzmán, que así se llama su abuela y que, con 91 años ha debutado también en la gran pantalla “Escribí la película pensando en ella”, afirma Guzmán.

Aunque la película padece los fallos típicos del novato: caídas de ritmo, algunas reiteraciones, etc hay que reconocerle al joven cineasta el talento de haberse estrenado con una película que rezuma verdad y ternura. Y decir ternura no significa cursilería ni blandenguería. Guzmán -y en este sentido, siendo muy distintas, la película se asemeja a los Héroes, de Pau Freixas– tiene una mirada positiva e indulgente hacia sus personajes. La película habla de seres que se equivocan, que a veces funcionan de una manera muy básica pero que, en el fondo, son nobles y conectan con la bondad. Qué interesante es, en ese sentido, el personaje de Antonia, una mujer aparentemente dura y seca que es de las dar “a cambio de nada”. Frente a su generosidad queda más patente el egoísmo de algunos adultos (qué real es la escritura de todo el conflicto del adolescente que sufre la separación de sus padres).

Además de apoyarse en la experiencia (Luis Tosar y Miguel Rellán) Daniel Guzmán ha descubierto dos nuevas estrellas: los jóvenes Miguel Herrán y Antonio Bachiller que fueron seleccionados después de un largo casting que se promocionó especialmente a través de las redes sociales. Los dos debutantes se cargan la película a la espalda interpretando con convincente espontaneidad a una pareja entrañable de amigos.

Crítica publicada en Filasiete

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