Lejos del mundanal ruido: Libro o película: 5 razones a favor y 5 en contra

Lo confieso: Engullí la novela en tres días antes del pase. No quería que la película me desvelará el final. Me encantó el libro y me ha gustado mucho también la película. Mi consejo es que para qué vais a quedaros sólo con la peli o la novela cuando los dos son buenos. 



A favor de la película:


1. Carey Mullighan: No creo que ningún lector haya imaginado una Bathsheba Everdene más convincente. Está soberbia y lo que le falta a la película de proceso de creación del personaje lo pone ella.


2. Matthias Schoenaerts: Tampoco hubiéramos imaginado un Gabriel Oak mejor. Su papel es el mejor escrito en el guion. En plena crisis de personajes masculinos, el actor belga suma a la contención y bonhomía de su personaje un físico espectacular. Se habla además de la química con la protagonista pero si se suman elementos lo raro es que no la hubiera.  

3. Un guión que cuida lo esencial: Es cierto que el lector de la pausada novela de Hardy tendrá la impresión de que han metido la historia en un acelerador de partículas pero -al contrario de otras adaptaciones que mutilan al autor- lo esencial de la novela se ha respetado.


4. El vestuario: Sin palabras. Una auténtica maravilla. No conté los vestidos de Mullighan pero ninguno está por debajo del notable.


5. La fotografía: Es otra maravilla y otra de las razones para pasar por taquilla y ver la película en pantalla grande. La Naturaleza es una protagonista fundamental en la novela y también en la película.







A favor de la novela:
1. La prosa de Hardy: Es verdad que cuesta un poco entrar en un estilo que ahora mismo resulta excesivamente lento pero cuando te acostumbras a sus incisivas descripciones es un disfrute.

2. El personaje de Bathsheba Everdene: la evolución de la protagonista en las casi 500 páginas de la novela es mucho más rica que la que se atisba en la película.

3. William Boldwood: Es el personaje más recortado en la película. No se entienden sus motivaciones (en la novela sí) y probablemente ningún lector imaginara al maduro, própero y atractivo soltero que inventó Hardy con el físico de Michael Sheen.

4. Frank Troy: No es fácil interpretar al voluble y frívolo sargento Troy pero, si ya en la novela, resulta sorprendente su eficacia seductora en la película es increíble y probablemente lo menos conseguido: nunca hubiera elegido a Tom Sturridge y su cara de niña a competir con Matthias Schoenaerts y Michael Sheen. Eso no es un duelo, es un rodillo (iba a añadir que dudo que ninguna mujer se sintiera tentada a acompañar a Sturridge más allá de la vuelta de la esquina, pero acabo de leer que sale con Sienna Miller, así que mejor me callo). 

5. La riqueza psicológica de la novela: Dejo para el final la gran diferencia entre dos productos que son diferentes. Igual que la literatura nunca llegará a tener la fuerza visual que tiene el cine (es un contrasentido, algo sencilla y metafísicamente imposible) el cine nunca puede igualar la profundidad de una buena novela psicológica y esta lo es. El espectador conocerá la historia pero para profundizar en ella, para entender por qué pasa lo que pasa, hay que ir al texto de Hardy. Así que pasen, lean y vean.


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