En largo: Ma Ma

Hace unos días, medio en broma medio en serio, un periodista especializado en cine comparaba Ma Ma con Alien. Cuando lo leí pensé que no podía haber una clave de lectura más atinada de la última película de Medem, que quiere ser un melodrama realista e intimista, pero se parece más a una película de ciencia ficción.

En los cinco primeros minutos de Ma Ma se acumulan más desgracias de las que normalmente una persona vive en toda su vida. Una mujer abandonada por su marido y que se acaba de quedar en paro recibe un diagnóstico fatídico (tiene un cáncer de mama con mal pronóstico) y conoce a un hombre que, dos minutos después, se enterará por una llamada de teléfono que su hija y su mujer han sufrido un accidente: la niña ha muerto y la mujer está en coma. Lo dicho: en 5 minutos y sin anestesia.

Después de esta acumulación de dramas, empiezan a pasar cosas extrañas que en la vida real, afortunadamente, no suelen pasar así… No se trata de destriparles la película pero, solo por poner un ejemplo, los ginecólogos no cantan flamenco en la camilla del quirófano. Y como eso, muchas cosas, demasiadas (el capítulo del ginecólogo y su grimosa tensión sexual no resuelta es lo más ridículo… pero no es lo único. Si no estuviera prohibido el spoiler, hacía una lista con 10 o 15 momentazos). Y así avanzan los minutos: entre el drama, el absurdo más inverosímil y un montaje torpe donde los haya, que solo sirve para ampliar en el espectador el deseo de que la película, como el drama de la protagonista, termine cuanto antes.

Algunos críticos están intentando salvar una película que es un verdadero naufragio hablando de la interpretación de Penélope, que es verdad que no está mal pero tampoco puede estar bien con este guion: es imposible ser creíble cuando la mayoría de las cosas que te pasan son artificiales (no porque no pasan, sino porque no pasan así). Mejor parado sale Luis Tosar, que vuelve a demostrar que es un actor todoterreno y que añade algo de naturalidad a semejante artificio. Otra cosa es que me pregunte por la necesidad que tiene Tosar de meterse en este berenjenal. Por cierto, y hablando de su personaje, es gracioso cómo presenta el guion de Medem a un cristiano: un buen hombre… palurdo e inculto. Si rezas, olvídate de la cultura. El resto de debate teológico de la película está a esta altura. Pero no vamos a pedirle peras al olmo, ni a Ma Ma mayores filosofías. No hay que olvidar que el ginecólogo canta copla mientras opera…

Crítica publicada en icmedia

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