Vista en San Sebastián 2015: Truman

Es la gran favorita para liderar un palmarés que se conocerá en menos en un par de horas. Llegaba a San Sebastián con el runrun positivo de la crítica que ya la había visto y con el muelle que supone estar dirigida por Cesc Gay, un cineasta que está construyéndose una sólida filmografía y que hace dos años nos había hecho disfrutar con Una pistola en cada mano.

Reconozco que la frase que tuve en la cabeza durante gran parte del metraje de Truman no puedo reproducirla porque quedaría poco fina. Pero, por dar una pista, se parecía bastante a aquel famoso exabrupto de Federico Trillo en el Congreso. Lo digo en elegante: Qué valiente es Cesc Gay en Truman. Tiene arrestos (termino culto) abordar así, sin casi anestesia, una película sobre la muerte. Y no sobre una muerte melodramática o accidental o heroica. No, una muerte de andar por casa. La de un amigo en la cincuentena. Algo que desgraciadamente ocurre todos los días y algo que un día -tarde o temprano- nos va a llegar. 

En Truman, Cesc Gay habla sobre la muerte y el miedo a la muerte y la mala prensa que tiene hoy la muerte (que es para tenerla) y de que nos da tanto miedo la muerte que pretendemos ignorarla, como si, por acompañarla del silencio, la muerte fuera a irse sin su presa.

De todas estas cosas tan profundas habla Gay...sin ninguna solemnidad, a través de anécdotas cotidianas, de paseos, de miradas y, sobre todo, de conversaciones entre dos amigos. Y en este último punto se concluye fácilmente que Truman no sería lo que es sin Ricardo Darín (muy bien acompañado por Javier Cámara). Como la crítica ya ha gastado todos los adjetivos posibles para juzgar la actuación de Darín no voy a utilizar ninguno. Sobran.

Y, a pesar de todo, y de que sea una película valiente y un disfrute ver a dos magníficos actores desarrollando un jugoso guion que toca las fibras más humanas, yo, con Truman, tengo un gran pero y es el final. Tengo la impresión de que es tan audaz lo que hace Cesc Gay en su planteamiento que al final le tiemblan las canillas, le da miedo entregar una película moralizante o excesivamente emotiva o quizás no le de miedo nada... pero a mi ese final tan políticamente correcto, tan apegado a la lógica del discurso moderno, tan de carpe diem me resulta incoherente con todo lo que Truman me ha ido contando antes.  

Quizás me entiendan cuando la vean. O quizás no. No puedo decir más sin spoilear. Lo dejamos así. De Truman me gusta mucho todo...menos su final.

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