Madame Bovary: adaptar a los clásicos tiene sus limitaciones

Julian Jarrod, que tiene en su haber un buen número de adaptaciones literarias, entre otras la magnífica novela de Evelyn Waugh, Retorno a Brideshead, adapta por enésima vez la célebre novela de Gustave Flaubert, Madame Bovary.

Mia Wasikowska compone un retrato creible del tedio y la falta de horizontes contra los que se topa una mujer que opta para salir de ellos por la peor de las soluciones.

Estamos ante una adaptación clásica, de tempo lento que cuida mucho todos los aspectos formales, desde la fotografías hasta la puesta en escena o los vestuarios (sorprende por cierto y rechina bastante en una película de corte elegante el tratamiento tan naturalista y explícito de los escarceos sexuales de la protagonista). 

Quizás el mayor problema de la película es, precisamente, que no aporta apenas nada al margen de la propia novela. En ese sentido, adaptar una obra tan conocida de una manera tan académica tiene sus limitaciones.

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